«A palabras necias, oídos sordos» – COVID 19

En su novela «La Peste», el filósofo francés y premio Nobel de Literatura, Albert Camus, escribía: «A partir de ese momento, se puede decir que la peste es nuestro único asunto. Hasta entonces, a pesar de la sorpresa y la inquietud que habían causado aquellos acontecimientos singulares,
cada uno de nuestros conciudadanos había continuado sus ocupaciones, como había podido, en su puesto habitual. Y, sin duda, esto debía continuar. Pero una vez cerradas las puertas, se dieron cuenta de que estaban, y el narrador también, cogidos en la misma red y que había que arreglárselas.»

Y es que la contingencia sanitaria que enfrenta el mundo, ante lo que ya es considerado una pandemia, se colocó como el tema del que todo mundo habla y comenta, generando posiciones encontradas respecto a la veracidad de la misma, las medidas que debemos asumir como ciudadanos e incluso sobre los costos humanos, sociales y políticos de las acciones a tomar.

A esta situación se suma un mal adicional, me refiero a las fake news. Y es que, en un mundo donde las redes sociales permiten la posibilidad de obtener ingresos por medio de «likes» visitas y visualizaciones, se ha generado un nuevo mercado de información donde podemos encontrar una
enorme diversidad de contenidos, entre los que se encuentran también los profesionales de la paranoia y la especulación, aquellos que conocen nuestra tendencia a buscarle «tres pies al gato» y hacen uso de titulares sensacionalistas para poder monetizar sus contenidos.

Es aquí estimado lector donde te pregunto:
¿Cuantas «curas» o «vacunas» del COVID 19 te han llegado por WhatsApp?, ¿Cuantos youtubers «expertos» has visto diciendo que es un virus creado por la potencia mundial de turno, aun cuando todo el mundo es una potencial víctima de esta situación?, ¿Cuantos comentarios en el boca a boca has escuchado acerca de que esto es un complot porque «tal o cual youtuber» lo dijo en su video?


«A palabras necias, oídos sordos»
Toca a cada uno de nosotros verificar las fuentes de información que tenemos a la mano para actuar en consecuencia, seguir en la medida de lo posible las indicaciones de las autoridades competentes
y sobre todo usar nuestro criterio para definir las acciones necesarias para proteger nuestros seres queridos, sin dejar de lado el ser solidarios apoyando a los negocios y personas que, en un país con altos niveles de pobreza, no tiene la posibilidad de quedarse en casa. Observémonos en el espejo de naciones que por no tomar con la debida seriedad esta contingencia ahora batallan para contener los decesos y contagios, dejemos de lado el «valemadrismo» con sello de HECHO EN MÉXICO y pensemos en que todos tenemos seres queridos potencialmente vulnerables, pues como escribió Camus, ahora todos estamos atrapados en la misma red y vamos a necesitar de todos para poder superar esta contingencia.
Por ultimo pero no menos importante, no dejemos que la pandemia del coronavirus se agrave con el cáncer de las fake news.