“Renovarse o morir”

En Opinión del Lic. Ivan Pérez Canales

“Si hubiera preguntado a mis clientes qué es lo que necesitaban, me hubieran dicho que un caballo más rápido”.

Henry Ford, innovador industrialista norteamericano, fundador de la Ford Motor Company

 ( 1863-1947)

La innovación ha sido el motor de la humanidad desde el inicio de los tiempos. Pasaron solo 5000 años desde la aparición de  las primeras formas de escritura hasta nuestros días, donde podemos poner satélites artificiales en órbita, jugar a ser dioses modificando organismos ya existentes o simplemente, podemos  tener toda la información disponible en nuestro bolsillo o en la palma de nuestra mano. 

Y es precisamente el desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación lo que permite que ahora podamos perder el tiempo a gusto, enviar imágenes, textos y audios, encontrar lugares que jamás hemos visitado, comprar y vender, desperdiciar nuestro dinero o invertirlo acertadamente, encontrar pareja o en todo caso a nuestro próximo desastre emocional, es decir, nos permite satisfacer distintas necesidades desde nuestro dispositivo celular.

Esta evolución también  tiene apellido “renovarse o morir”.

En 1997 el informático Reed Hastings tuvo una idea: aprovechar el creciente auge del internet para ofrecer un catálogo digital de películas y series, el cual cobraría una membresía o suscripción mensual por su uso… Había nacido lo que hoy conocemos como Netflix.  En busca de expandir sus horizontes y sus alcances mediante una alianza, Hastings presentó su idea a los ejecutivos de Blockbuster, en ese entonces líder mundial en la renta y venta de películas, quienes la rechazaron ya que en su opinión el internet nunca sustituiría a los videoclubs. Hoy, Netflix lidera el mercado mundial de películas y series en formato streaming. Mientras tanto, Bluckbuster cerró sus últimas tiendas físicas en 2013.

En nuestro natal Tlaxcala se está librando una batalla similar. Desde hace un par de años, el servicio de transporte vía plataformas digitales busca ofrecer una alternativa a los transportes tradicionales, ofreciendo un formato que procura brindar un servicio de calidad, garantizando la seguridad del pasajero. Esto, como no podría ser de otra manera, ha generado resistencias en los sectores económicos que dominan el transporte tradicional. 

El debate, no se debe centrar en las prohibiciones de servicios basados en intereses económicos  políticos ya que la historia nos enseña que esto solo retarda lo inevitable, es decir, la sustitución de los servicios tradicionales por aquellos que resultan  Toca a cada uno de los sectores del transporte  ofrecer mejores, innovaciones y garantías para que los usuarios tengan a su disposición el mejor servicio posible buscando preservar su seguridad e integridad física ante la ola de delincuencia que azota al país, buscando de igual forma mantener  precios accesibles para el común de los tlaxcaltecas.  Prohibir o hacer uso de la violencia para intimidar a la competencia acaba perjudicando a los usuarios, ya que condena a nuestra entidad al rezago. Finalmente, hay que recordar que quienes tienen la última palabra somos precisamente los usuarios, ya que como menciona el viejo adagio “el que paga, manda”.